Al llegar del colegio comí y me eché la siesta.
Al despertarme me asusté porque me dí cuenta de que no tenía manos, tenía una especie de palos con pelitos y no podía frotarme los ojos, me ví un cuerpo raro y unas grandes alas, volví a cerrar los ojos creyéndome que era la pesadilla con la que estaba soñando.
En la pesadilla aparecía paseando por el bosque, vino una mariposa y empezó a dar vueltas a mí alrededor envolviendome con una especie de hilo interminable que salía de su boca, parecía que estaba dentro de un saco de dormir como en una crisálida.
Ahora me volveré a dormir pensando en que seré ¿una persona o una mariposa?
Lali Martín, 2C
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