¡Dios mío! ¿Qué pasa? ¿Qué son esas cosquillas que noto en mi cara? ¡¡Me han salido bigotes!!, ¿Pero qué me ha pasado?. Me levanté corriendo de la cama y me dispuse a mirarme en el espejo que tenía frente a mi escritorio, con una mezcla de miedo y curiosidad por lo que me encontraría... Me acerqué lentamente y cual fue mi sorpresa al verme reflejado...¡me había convertido en un hámster! Comencé a pensar rápidamente, mi cabeza iba a mil por hora, pero, ¿cómo saber la causa de lo ocurrido?. Fui repasando el día anterior con detalle y de pronto dí con la clave: ¿Serían aquellas patatas o aquella hamburguesa la causa de mi transformación? Si, claro, tenían que ser, cuando las comí anoche empecé a notar burbujas en mi estómago y que mis uñas crecían, aunque pensé que sería porque esa semana ya no tenía exámenes y no estaba tan nervioso como para que me las hubiera mordido... Intenté salir de mi habitación sin que nadie me viera, pero fue demasiado tarde, mis padres y mi hermano estaban desayunando a pocos metros de donde yo me encontraba, así que se encontraron con la sorpresa de repente. Mi madre comenzó a chillar, mi hermano soltó la taza y se le cayó al suelo con un ruido estrepitoso y mi padre abrió la boca casi hasta los pies. Cuando pude hacerme con la situación, conseguí explicarles lo que me había ocurrido, y decidimos que lo más sensato era ir al Hospital más cercano para comenzar a hacerme pruebas y estudiar mi transformación. Cuando conseguimos llegar, al hospital,cosa nada fácil por mis cortas patas, mi barriga enorme , mi corta vista y por el escándalo que supuso el ir por la calle con esa pinta, todos los médicos se ofrecieron a llevar mi caso, era un "caso raro" que les interesaba mucho para su experiencia profesional. Tras muchas pruebas y exploraciones, uno de los médicos se acercó a mi madre y con cara de no saber como explicarse, dijo: "Señora,tenemos algo muy importante de lo que hablar, me temo que su hijo...."
Comentarios
Publicar un comentario