Me desperté un domingo cualquiera, con la única diferencia que sentía que mi espalda estaba encima de una especie de almohada,cuando fuí a mirar la hora me percaté de que tenía la mano verde y escamosa, me miré en el espejo ahora era un lagarto con una cola larga,cuatro patas y ojos amarillos.
Todavía no he salido de mi cuarto por temor de como vayan a reaccionar las personas.Lo único que recuerdo fue que ayer por la noche mientras cenaba con mis padres me sentía extraña,tenía picor en los ojos y la lengua y el trasero me dolía,tuve todos esos síntomas después de que aquel camarero extraño me sirviese la cena y me dijese "no te atragantes con las escamas" lo más extraño fue que pedí patatas fritas,eran verdes.
Lidia González Peña 2C
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