Un extraño cambio de ser


Aquella mañana me desperté tumbada en mi cama. 


Sentía como si la cabeza se sobre saliese de la almohada; pero no le dí mayor importancia, o al menos hasta llegar al baño. Me encontraba adormilada, y mientras me lavaba la cara para despejarme de esa gran tentación a cerrar los ojos, lo ví. Percibí una espantosa cara peluda, con unas enormes y redondas orejas que me salían de la cabeza unos bigotes largos hasta decir basta y una larga cola desnuda. Me froté los ojos con la esperanza de seguir estando dormida, pero efectivamente, seguía igual. En mi reflejo, veía a… ¡una rata!; ¡me había convertido en una rata, en una rata gigante! 


Me puse a pensar como podía haber sucedido, y en ese momento recordé lo que había pasado la clase del día anterior en el laboratorio, en la que choque por accidente con Lara López la niña más antipática y popular de todo el colegio. Caí al suelo; sin embargo, no me hice daño; pues había caído en un barril con un líquido verde fluorescente. Mi mejor amiga, me ayudó a levantarme y observó aquel líquido tan extraño. Como es tan curiosa, se puso a tocarlo, pero nuestra profesora de ciencias, nos dijo que tuviésemos cuidado, pues se trataba de un residuo tóxico para un experimento. 


De repente, salí de aquel recuerdo al darme cuenta de que alguien me ponía una mano en la boca

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