Hoy, me levanté con una extraña sensación que emanaba mi cuerpo: a pesar de estar tumbado estaba muy incómodo, mis brazos eran pequeños, débiles y tenían algo de pelo, mis piernas eran muy fuertes, pero también tenía pelaje.
Más tarde, me fui a ver que es lo que pasaba en el cuerpo y vi que me había convertido en un roedor, asustado, me estuve preguntando que hice ayer para convertirme en un animal, entonces recordé que me maldeció un mendigo por no darle el dinero que tanto me pedía.
Al saber que no tenía solución mi problema decidí esconderme en mi armario que era muy espacioso y ahí es donde vivo, mi familia denuncia mi desaparición, pero lo que les debería inquietar más si supieran que sale un roedor de grandes dimensiones sale a comer cuando no hay nadie en casa.
Manuel Vita Gálvez

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